


UNIDAD Nº 1
El Valor y el sentido de la vida
OBJETIVO: Confrontar de manera crítica, el sentido de la vida expuesto por las doctrinas de las grandes religiones y filosofías, en procura de cimentar la realización del ser humano.
TEMAS DE LA UNIDAD
1. El hombre se interroga sobre el valor y el sentido de la vida.
2. Faceta filosófica, psicológica, y humanista del existir.
(Manejo mi pensar y mi sentir)
3. Faceta religiosa de la vida.
(Manejo de la relación con Dios)
Introducción
Soy una persona, ¿y esto qué significa?
Nada más y nada menos que “soy un ser que puede trascender”, que puede avanzar en los diferentes aspectos de la vida. El ser humano está llamado a confirmar los planes de Dios en relación con su crecimiento constante. Las sagradas escrituras afirman que el ser humano fue hecho un “poco menor que los ángeles” (Salmos 8:5), una condición que permitiría dejar ver al universo entero cómo puede crecer una criatura a medida que de Dios toma los invaluables recursos de su gracia.
Los seres racionales se asombrarían de admiración al contemplar permanentemente las crecientes maravillas de Dios; Él mostraría su longanimidad en el cuidado de la frágil criatura humana; y su permanente instrucción haría de nosotros seres capaces de liderar un mundo glorioso. Como un padre se embelesa con los logros constantes de su primogénito, así se alegra el eterno con cada hijo redimido.
Aunque la maldad causó la contracorriente cultural de vileza y muerte e hizo visualizar el deterioro de la raza humana. Miles han ratificado que la fuerza de Dios ha estado siempre presta a ayudar a la fragilidad del hombre en su propósito de superación, de sobreponerse a las más férreas circunstancias, en cualquier orden. Lo que ha dado mayor gloria a su nombre.
Cada ser humano está llamado a tomar decisiones; puede colocar su vida como instrumento de bondad y fuente de felicidad, o ser parte de la marea de maldad que azota sin piedad a las sociedades. Ser persona significa que estoy llamado a redescubrir cada día mi función en el mundo, y a crecer como persona para honrar a mi Creador.
¿Quién soy?
Imagina en el contexto de la creación, a Adán surgiendo a la vida. Despertar, ver lo que le rodea, y tener esa capacidad de pensarse. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué es lo que veo?
¿Por qué soy? ¿Cómo llegué a este mundo? ¿Para qué existo?
Sin duda, para él, fue difícil responderse estas preguntas. Pero tenía un guiador; Un Maestro, alguien acababa de darle la vida y estuvo allí a su lado para que no desesperara
Hoy, igual que al comienzo, Dios está a nuestro lado para responder nuestras preguntas, para orientarnos y darle sentido a nuestra existencia.
La ansiedad, el vacío existencial, el placer, el dolor, las pérdidas, el sufrimiento, o la paz, la felicidad, el amor, el trabajo, el éxito o el fracaso son parte inevitable de la vida; sin embargo, cuando el ser humano encuentra su sentido de vivir tendrá una experiencia positiva y enriquecedora.
Pero ¿qué es en realidad, el sentido de la vida?
1. EL HOMBRE SE INTERROGA SOBRE EL VALOR Y EL SENTIDO DE LA VIDA.
La pregunta por el sentido de la vida es compleja, pero de una enorme importancia para la felicidad de las personas. Debemos intentar clarificar en que consiste preguntarse por el sentido de la vida.
Pregunta que nos llevará a definir también cuál es el propósito para el cual estamos en esta tierra.
Dios le ha dado a toda criatura creada por Él un área especial de maestría para cumplir su propósito. Por ejemplo, algunos animales corren, otros saltan algunos nadan, otros van bajo la tierra, y algunos vuelan. Cada uno tiene un rol particular que desempeñar según la forma que Dios les dio.
· ¿Para que vivimos?
· ¿Qué es la felicidad?
· ¿Quién soy yo?
· ¿Por qué el dolor y la muerte?
· ¿Cualquier tipo de vida es bueno?
· ¿Cuál es mi propósito en la vida?
· ¿Cómo he evolucionado dentro de mi desarrollo personal?
· ¿Es realmente mío el sentido de mi vida?
· ¿Qué hace que cambie mis metas?
· ¿Por qué no soy constante con mis objetivos?
· ¿Esto qué hago me hace feliz?
Estas y otras preguntas similares surgen inevitablemente a lo largo de la vida. Son preguntas típicas que el ser humano, por estar en un mundo pecaminoso, como ser racional, se hace. A veces parece que podemos vivir sin plantearlas, y sin responderlas, pero, de vez en cuando, determinados acontecimientos de la vida humana, como la enfermedad, o el nacimiento de una nueva vida, la muerte de un ser querido, nos las evocan de nuevo.
Tarde o temprano estas preguntas exigen respuesta, ya que la felicidad personal depende en gran medida de la capacidad que la persona tenga para responderlas en profundidad.
“Llegar a ser lo que se quiere ser, con lo que se es, constituye la gran tarea de todo ser humano, en ese camino de crecimiento personal se va fraguando la identidad personal en el horizonte de la búsqueda del sentido de la vida. Saber quién soy, y para que vivo, constituyen las dos preguntas básicas para un proyecto de vida feliz”
Vivir con sentido es vivir plenamente, es tener un faro que nos ilumina el camino que escogimos ejerciendo nuestra libertad. Para avanzar hay que dejar cosas atrás, para renovarse hay que re-significar nuestros momentos vividos.
¿Qué tanto hemos aprendido o nos han enseñado a ser responsables de nuestros actos, de nuestros pensamientos? ¿Cómo ejercemos nuestra libertad sin excusarnos en determinismos?
¿Qué quiere decir la palabra “sentido”?
Las dos formas de concebir la palabra “sentido” nos pueden ayudar a comprender mejor el problema que nos estamos planteando.
“sentido” es en primer lugar: significado, de acuerdo con esta manera de interpretarlo, solemos preguntar qué sentido tiene tal texto o tal palabra. Del mismo modo anhelamos conocer la significación de los acontecimientos de la vida. Continuamente nos preguntamos por el por qué y el para qué de lo que ocurre y de lo que nos ocurre, rebelándonos contra el absurdo y el sin sentido.
“sentido” es también: dirección, cuando nos preguntamos, por ejemplo, en qué sentido se dirige una marcha, si hacia el norte, o hacia el sur. En este orden de ideas deseamos saber cuál será nuestro final, nuestro destino, no solo en esta vida sino también en el más allá.
Descubrir el Sentido de la vida
Sin embargo la vida no nos muestra su sentido inmediatamente, la vida está constituida de actos aparentemente aislados, pero la totalidad de la vida y el sentido de esa totalidad muchas veces se nos escapan.
Por eso es la misma vida la que ha de ser interpretada. La vida de cada persona es un enigma por descubrir. Nuestro Esfuerzo está en descubrir ese sentido a partir de una lectura de la vida.
Cuando el sentido se descubre, la vida se transforma radicalmente. Todo adquiere valor y significado. La mirada que se dirige al mundo ve una realidad renovada, y es, sobre todo, la propia existencia la que se vive con gozo y plenitud.
ACTIVIDAD 101-1
1. ¿Con cuál de las definiciones de la palabra “sentido”, se puede relacionar las flechas que aparecen en las calles de la ciudad?
2. ¿Cómo crees que se puede descubrir el sentido de la vida?
3. ¿Qué reflexión podrías darte acerca del juego de los rompecabezas, en relación con encontrarle sentido a la vida?
4. ¿Qué preguntas te has hecho en torno a tu vida en este mundo?
5. ¿Qué piensas acerca del suicidio; de las personas que toman esa decisión?
6. ¿Qué tanto valor le darías al azar, en el destino final de los seres humanos?
7. Según la reflexión que hagas de tu pasado, realiza un dibujo, en el que representes con colores y formas, lo que ha sido tu vida, y el sentido que lleva.
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Sentido es, pues, significado, valor, orientación y finalidad. Podemos ya comprender en qué consiste preguntarse por el sentido de la vida.
2. FACETA FILOSÓFICA, PSICOLÓGICA, Y HUMANISTA DEL EXISTIR.
(MANEJO MI PENSAR Y MI SENTIR)
Sentido y felicidad
La cuestión del sentido de la vida está íntimamente ligada a la felicidad de las personas, ser feliz consiste en vivir una vida con sentido. A la largo de toda nuestra vida vamos eligiendo y tomando decisiones siempre en busca de mayores niveles de felicidad. Todo ese cúmulo de decisiones y opciones que, a veces sin percatarnos, vamos tomando van construyendo lo que somos.
Así pues nuestra felicidad depende de nuestras elecciones y de nuestras opciones. A través de ellas construimos día a día el sentido de nuestra vida.
Desde la mera razón, es decir pensando, filosofando; o desde las religiones ha ido surgiendo propuestas para darle sentido a la vida.
La mayoría de estas propuestas presentan un ideal de felicidad alcanzable y que se ha convertido de hecho en el motor de la vida de tantos hombres y mujeres, no solo de nuestro tiempo, sino a lo largo de la historia de la humanidad.
Sin embargo, también encontramos el “sinsentido”. Quizá la expresión más dramática y radical la constituye el suicidio.
Aunque resulta difícil describir un fenómeno tan complejo como éste, se puede sospechar que detrás de cada suicidio se esconde una profunda insatisfacción.
La persona no encuentra razones positivas para seguir viviendo porque no puede soportar lo que la vida le ofrece. A menudo, las presiones sociales y los falsos ideales que se nos presentan generan frustración e infelicidad profunda.
Pero también se dan en nuestra sociedad vidas sin sentido aunque no llegan al extremo del suicidio. Los fracasos acumulados a lo largo de la vida, los ideales no cumplidos y las expectativas que nunca se realizaron se ocultan muchas veces bajo vidas aparentemente normales. No es difícil encontrar mucho dolor y mucho sufrimiento en las vidas de personas con apariencia de cierta felicidad.
El sentido de la vida no nos viene por el mero hecho de nacer, es el resultado de una voluntad y una lucha que debe comenzar por no dejarse embaucar por falsos ideales que no llevan más que a la frustración.
Quizá nuestra sociedad, a través, fundamentalmente de la publicidad, movida por intereses económicos, intenta suscitar en nosotros demasiadas “necesidades innecesarias” cuya satisfacción no aumenta nuestra felicidad. La primera medida, pues, para construir una vida con sentido, constituirá en descubrir aquello que de verdad necesitamos y dónde lo podemos encontrar.
Desde un punto de vista cristiano la vida tiene sentido: todo ella constituye una llamada que solicita nuestra respuesta, desde las injusticias y sufrimientos del mundo hasta la palabra de Jesús en el evangelio, que nos propone su modo particular de ser feliz. Él lo fue, y su vida plena de sentido es una invitación constante.
A menudo muchos de nuestros deseos e ilusiones proceden de los modelos que se nos ofrecen a través de los mensajes publicitarios.
La siguiente lista, intenta expresar la escala de valores que domina en ese mundo. Léela con atención y pon ejemplos de anuncios que tú conozcas y que respondan a esos ideales:
Los medios de comunicación nos presentan (estandarizada) una filosofía de la vida verdaderamente deplorable. Los MASS MEDIA, nos conducen a una domesticación de comportamientos y a una nivelación de las conductas humanas auto-motivadas.
¿Cuáles son las claves de esta filosofía de la vida, de este nuevo sentido de la existencia? Intentaremos resumirlo brevemente, casi de forma telegráfica:
· Tener, es más importante que “ser”.
· Consumir es mejor que “abstenerse”.
· Ganar es mejor que “perder”
· Progresar es más decisivo que “saber para qué sirve el progreso”
· Hacer es mejor que “pensar”
· Lo presente es más importante que lo pasado o lo “futuro”
· Aparentar es más astuto que “ser auténtico”
· Lo urgente vale más que lo “importante”
· La cantidad cuenta más que la “calidad”
· Lo material es más necesario que lo “espiritual”
· Lo individual es primero que lo “comunitario”
· El dinero es más importante que los “valores”
Existen tres grandes grupos de búsqueda de “sentido de vida”
a. Personas que prescinden de cualquier realidad superior a la vida humana y construyen su significado dentro de los límites de la razón humana. Entre ellas, los humanistas, fundamentalmente filosóficos.
b. Aquellas que cuentan con una realidad superior al ser humano, espíritu o energía universal que gobierna los destinos de la humanidad, pero que no establece relación personal con ella. Es una fuerza superior y exterior a la historia con la que se puede conectar a través de determinados ritos o prácticas. En este segundo grupo encontramos las ciencias ocultas en general. (astrología, quiromancia, tarot, etc…), la magia y la superstición.
c. Por último, aquellas que aceptan la existencia de un ser superior, Dios, bajo diferentes advocaciones (Yahvé, Alá, etc…) y viven su relación con él de un modo más personal, más íntimo. Dentro de este grupo están las grandes religiones de historia de la humanidad: Hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islamismo, y gran parte de las religiones primitivas.
En otros momentos de la historia, las sociedades eran culturalmente más monolíticas. Hoy vivimos en una sociedad mucho más plural culturalmente. Podemos encontrar en nuestro entorno manifestaciones de casi todos los tipos de respuesta que hemos analizado.
Además de estas respuestas positivas también encontramos la respuesta negativa: “la vida no tiene sentido”. A partir de ese momento se abre un gran abanico de conductas, desde los que viven arrastrando un fracaso vital profundo en mayor o en menor grado de profundidad, hasta los que deciden quitarse la vida porque les resulta un mayor sentido el morir que el seguir viviendo.
3. FACETA RELIGIOSA DE LA VIDA.
(MANEJO DE LA RELACIÓN CON DIOS)
Todo pudiera cambiar en la sociedad, es cierto, los hombres podríamos crear reglas en las cuales cimentar la justicia, la equidad, la paz y la prosperidad. Suena utópico, pero aunque los cristianos sabemos que esto no ocurrirá por ahora, alguien podría atreverse a visualizarlo y afirmar su probabilidad. Así que, como creyentes, debemos aceptar su posibilidad. De hecho porque existen lugares en el mundo donde la paz ha imperado gracias a sus ideales.
Existen culturas en las que la religión es realmente importante, y sus costumbres normas proveen de cierta seguridad.
No obstante debemos reconocer que existe un problema para el cual, ni la ciencia, ni la religión en sí misma puede resolver: la muerte
Es en este asunto donde la faceta religiosa del ser humano juega un papel muy importante, porque no solo esperamos gozar de seguridad, de paz, de justicia, del disfrute de los recursos existentes en el planeta; el Ser humano sueña con la eternidad. Y es allí donde nuestra faceta religiosa puede obrar.
Sea la que sea, la religión provee esperanza de vida a los mortales. Hay quienes se esperanzan en la reencarnación, que con fervor conceptualizan los hinduistas, otros ponen sus esperanzas en el estado místico más allá de la vida natural, el nirvana, donde se puede levitar y ser como ángeles, libres de los Karmas de este mundo.
Pero sin duda, la más coherente, y anhelante de todas las concepciones de la salvación, está relacionada con la esperanza de la resurrección, prometida a todos los hombres y mujeres que creen en el poder de Dios, que levantó a Jesucristo de entre los muertos. La resurrección sería una renovación de la vida que Dios mismo dio a Adán el día de su creación: un cuerpo perfecto, humano, terrenal y celestial a la vez, glorioso, sin ningún tipo de bacteria o virus que pueda dañarlo, con una mente sabia capaz de cuidar de su cuerpo, de su mente, y de su relación con Dios.
UN PROYECTO DE AUTOESTIMA
Una de las lecciones más significativas que debemos aprender, es que no estamos solos en la vida, corremos por las vías de esta tierra acompañados por incontables personas que nos aman, que estarán dispuestas a apoyarnos, y que de una u otra forma debemos apoyar.
Pero lo más sorprendente es que junto a nosotros viaja alguien que sin duda nunca nos dejará solos. Ese es nuestro Dios, quien ha dispuesto ángeles a nuestro lado como ayudadores en los terrenos inciertos de esta vida. Por ello debemos creer que llegaremos a puerto seguro.
Lamentablemente, la sociedad latinoamericana, debido a las difíciles experiencias generadas por la pobreza, y otros males, no ha sabido creer en Dios como debiera, y son muchos los casos de personas que se sienten abandonadas de él. Esto ha tenido un gran impacto en su autoestima. El maltrato recibido socaba nuestro propio valor a tal punto que terminamos creer que “no valemos”, pero si nos miramos a la luz del sacrificio hecho por Dios para redimirnos, veremos con claridad nuestra valía
Estamos en un mundo agobiante, por doquier vemos crueldad, maltrato, y nubarrones que oscurecen el horizonte. A veces senos hace imposible vislumbrar la luz de Dios. Pero aun así, él sigue a nuestro lado. Esperando que desarrollemos la fe en él. Y que trabajemos con esperanza en el desarrollo de un proyecto de vida, coherente con nuestro valor, con nuestra redención, ¡Porque valemos!
Lecturas de profundización:
Toda persona que acepta a Jesucristo como Dios a quien adorar, y como medio de salvación comprende que tiene un vínculo tan estrecho como la hermandad, con quienes creen en Jesucristo. Se pone en evidencia su ejemplar vida, porque Jesús la ha transformado. Pues a diferencia de lo que la gran mayoría de personas manifiesta con su vida, el cristiano realiza el proyecto de vida que Dios le ha puesto de manifiesto, imitando a su Maestro, dirige sus pasos en la verdad del evangelio. Se hace hijo de Dios como Jesucristo.
Recordemos que Adán y Eva, siendo hombres, quisieron hacerse dioses; desobedecieron la ley que Dios le había dado y no siguieron sus mandamientos. Así comenzó el pecado, la enemistad, el odio y la violencia. Pero Jesús, siendo Dios, quiso hacerse hombre y fue obediente a su Padre hasta la muerte. Así mostró el camino de la salvación. El camino que como privilegio podemos seguir. Los hombres irreligiosos, siguen el ejemplo de los perversos, no tanto el de Adán, pues Adán vivió arrepentido de su error, pero el de Caín, el hombre que no quiso buscar su arrepentimiento y vivió en abierta rebeldía a los designios de Dios.
¿Y que aprendieron las generaciones primitivas por la influencia malévola de Caín?
Aprendieron a vivir sin Dios, no quisieron sujetarse a su voluntad. Cada cual obró egoístamente, cada quien busco su propio bienestar, y en esa búsqueda se olvidó de que somos hijos de Dios, creación de Dios. San pablo dice: “Así como un solo hombre desobedeció y todos los hombres llegaron a ser pecadores, así también uno obedeció y por él todos los hombres son constituidos santos”. Romanos 5, 19.
La salvación consiste en escuchar la palabra de Dios, y vivir de acuerdo con ella, Jesús vivió como un buen hijo que respeta y escucha con atención a su padre, y hace caso a su palabra. Jesús nació, vivió y murió en obediencia a su Padre; y por eso el Padre; por eso el Padre le dio la vida y lo resucitó.
Por medio de Jesucristo aprendemos a obedecer. Por medio de él llegamos a ser hijos de Dios. El hijo se parece a sus padres; tiene rasgos, gestos y maneras de ser de sus padres. Los hijos de Dios hemos de parecernos a Él, y Jesús es el máximo ejemplo que tenemos del carácter de Dios, por lo cual dijo: “el que me ha visto a mí, ha visto al padre”. Por eso los cristianos poseen sentimientos que engrandecen la vida, sus pensamientos son luminosos y llenos de verdad. Pues Dios es Luz, es la verdad y la vida.
Jesús es un auténtico hermano; recordemos que Caín mató a su hermano Abel. No quiso cuidar de él, se envaneció en sus propios sentimientos, se amó demasiado para soportar el que su hermano amara más a Dios, y obedeciera a Dios más que a sus palabras de hombre mayor. Caín, razonó consigo mismo diciéndose que merecía un trato diferente de parte de Dios. Al igual que Satanás que quiso la adoración de los ángeles, éste quiso ser adulado y seguido por su hermano menor. Y cuando vio que esto no podía ser, prefirió no verle más. De igual modo los hombres perversos poseen estos sentimientos. Y cuando existen tantos que desean la misma adulación, se generan conflictos que ruedan como una bola de nieve, llena de profundos resentimientos y odio, que llenan el mundo de miseria. Cuando los hombres perdemos el sentido de fraternidad y dejamos de tratarnos como hermanos, la enemistad, la lucha, la desigualdad entre unos y otros. Así el mundo se ha llenado de crímenes y de toda clase de sufrimientos.
Pero el proyecto de Dios, que busca la felicidad y el bienestar de todos los hombres, tiene en cuenta la fraternidad que consiste en que los hombres vivamos como hermanos. Toda la historia sagrada es un largo aprendizaje de la fraternidad. En la esclavitud, en la liberación, en el desierto, en las dificultades y en las amenazas, el pueblo de Israel fue aprendiendo la fraternidad, a vivir unido, a vivir la ley y la obediencia a Dios.
Jesús vivió como un buen hermano; el pasó su vida haciendo el bien a todos los que más pudo, dio la vista al ciego, sanó a los leprosos, curó al sordomudo, resucitó a quienes habían muerto. Acompañó a Zaqueo que vivía solo y rechazado de la gente, trató con dignidad y respeto a la samaritana… y así toda la vida y la obra de Jesús fue para el bienestar de las personas. Además Jesús nos entregó magníficas enseñanzas sobre el amor y el cuidado del prójimo. La misma muerte de Jesús fue un acta de fraternidad, puesto que murió para salvar de la condenación a los seres humanos.
Jesús fue libre frente a la riqueza; Recordemos que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Con eso la Biblia nos da a entender que el hombre en su ser y en su dignidad es superior a los animales, a las plantas y a todos las demás cosas del mundo. Todos los seres de este mundo están hechos para utilidad del hombre, pero el hombre no está hecho para ser esclavizado en este mundo. El hombre fue hecho para rendirle honor a su Creador, para convivir dignamente con sus hermanos y para gobernar y poner al mundo al servicio de todos sus semejantes.
Sin embargo, por el pecado entra en el corazón del hombre la ambición, y el hombre se hace esclavo de la riqueza y bienes materiales roba, engaña y es injusto con sus semejantes. Así su corazón se corrompe por el egoísmo y rompe la fraternidad y se olvida de que es hijo de Dios.
Jesús fue un ejemplo en cuanto a la libertad que el hombre debe poseer frente a los recursos naturales. San Pablo dice que “siendo rico se hizo pobre” y siendo poderoso se hizo débil y humilde.
Jesús vivió como un hombre pobre, sencillo; no tuvo poder político, ni ocupó cargos importantes; fue un trabajador, un carpintero, y también un pescador. Aun así tenía el poder, pues era, y es Dios. Lo demostró con sus obras. Su poder ilimitado no lo usó para su provecho, sino para el beneficio de todos.
Cuando Jesús estuvo clavado en la cruz, solo, desnudo, sin poder y sin riqueza, confiando solo en su Padre, allí fue el momento supremo de la victoria del corazón de un humano sobre la ambición y el deseo de riqueza o de alabanza. Esta clase de amor, y de sentimientos es la que posee un verdadero cristiano.
1. Encuentra algunos valores que se contraponen a la ambición, en las siguientes anécdotas de la vida de Jesús: San Mateo 4:8-11; 6:24-26.
2. Muchas organizaciones religiosas cristianas, han estudiado la Palabra de Dios de manera descuidada interpretando que la ley de Dios está abolida (Hablando especificamente de los 10 Mandamientos entregados a Moisés en el monte Sinaí) de este modo se estimula el quebrantamiento de los principios divinos que han sido la base de la moral del hombre dada por Dios desde la Creación. Haz un ensayo apologético de la obediencia que el hombre le debe a Dios, usando los siguientes textos como fundamento de tus argumentos: San Juan 15:10-14, Romanos 5:19.
3. La hermandad entre nosotros los seres humanos es casi nula en estos tiempos, ¿Cómo podríamos recuperar un poco esta importante faceta de la humanidad? Consulta el siguiente texto para elaborar tu respuesta: San Juan 17:5-21.
JESUS MURIO POR DEFENDER Y REALIZAR EL PROYECTO DE DIOS
Recordemos que las tres dimensiones del proyecto de Dios son: La filiación, es decir la buena relación del hombre con Dios; La fraternidad, que conduce al hombre a la buena relación con sus semejantes; y la Mayordomía sobre los bienes de la naturaleza.
Jesús se refería a Dios con la palabra “ABBA” que quiere decir “papá”, y para los judíos que lo escucharon se escandalizaron por referirse a Dios con tanta familiaridad, ellos creían que era una falta de respeto, pero Jesús quería enseñarnos que DIOS ES UN SER CERCANO A NOSOTROS, un papá amoroso con los seres humanos, que podemos contar con Él, y al orar nos enseñó a decirle “Padre Nuestro”.
Jesús enfrentó su muerte y la aceptó por mantenerse fiel a la filiación.
Otra de las causas por las cuales le acechaban y querían darle muerte era porque curaba durante las horas sagradas del día Sábado.
Aunque Jesús sabía que lo estaban espiando y que estas curaciones iban a ser pruebas en su contra; Jesús es valiente y obra según sus convicciones: ¿Qué es más importante, cumplir con la ley del Sábado o este hombre?
Lo que Jesús establece aquí es un verdadero concepto de la santidad del día Sábado, el hombre no fue hecho para vivir esclavo a un día, sino que este día fue bendecido para que en su tiempo seamos benditos nosotros.
Jesús fue condenado a muerte por haber vivido y realizado sus obras según la fraternidad, porque curó a sus hermanos manifestándoles amor.
Para reforzar la fraternidad Jesús nos había dado el mandamiento del Amor: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
Jesús también fue acusado de traición contra el santo templo de Dios, y de oponerse a la donación de ofrendas para el sustento de la clase sacerdotal.No fue bien visto que entrara al templo para hacer que los cambistas y mercaderes desalojaran las instalaciones del sagrado edificio.
En este incidente se demuestra que Jesús valientemente pone orden en el templo, aun cuando sabe que por esto los principales sacerdotes le acusarían y tratarían de quitarle la vida.
LA MUERTE DE JESÚS FUE UN ACTO SALVADOR
Desde el comienzo mismo de la historia humana, se dio la promesa de un salvador que vendría a tomar la culpabilidad del hombre.
Dios trabajó insistentemente para lograr que la humanidad comprendiera sus propósitos de restablecer una vida moral en los seres humanos. Y en especial con el pueblo de Israel, de que su nación pudiera ejemplificar la vida santa que se desarrolla en los demás planetas habitados del universo.
CRITERIOS DE VALORES EN UNA RELIGIÓN
Recordemos que la palabra “religión” significa “Volver a unir”, o sea, unirnos de nuevo a Dios. La religión facilita el conocimiento, el encuentro, el diálogo y la actitud sincera ante Dios.
A la hora de establecer los criterios para valorar una religión ayuda a comprender quien es Dios, un Dios, que además de tener todas las características propias, como eterno, Creador, omnisapiente, y todopoderoso, ame al ser humano, quiera el encuentro con él, lo busque y sé dé a conocer, le descubra su identidad y los proyectos que tiene sobre él; el comienzo de la religión está en que Dios sale al encuentro del hombre.
En la verdadera religión es Dios quien se da, se entrega al ser humano, y además lo atrae hacia sí, lo invita a recibir la vida divina que le da para que sea su hijo.
En la verdadera religión la persona puede llegar hasta Dios y tener un encuentro personal con él. Y al llegar hasta Dios le encuentra sentido a la vida, y a la muerte, respuestas a las grandes preguntas de su existencia, y las razones para vivir.
El ser humano debe sentirse hijo de Dios, y como tal, debe sentirse amado, apreciado y bien recibido en la presencia de Dios Padre.
La verdadera religión no debe ser indiferente a la naturaleza y el mundo, sino que debe valorarlos como obra de Dios, y además debe motivar el compromiso con ellos.
La verdadera religión debe llevar al hombre a la realización de su ser personal y de su vocación en la vida.
UNA DECISIÓN RESPONSABLE
Dios nos ha dado la inteligencia, la voluntad, la libertad; para que lo busquemos; para que lo amemos, para que nos adhiramos a Él de manera responsable.
Si Dios quiso revelarse, darse a conocer al ser humano, ¿no es para demostrarle que lo ama?
A la hora de buscar la verdadera religión, no podemos dejar de lado la revelación de Dios a la persona, la revelación es un valor decisivo.
El hinduismo y el budismo son consideradas religiones no reveladas, cuya característica no es tanto pensar en un Dios que se revela a la persona, sino que ella con esfuerzos verdaderos, por la meditación y la vida moral heroica, busca a Dios y quiere llegar hasta él.
El judaísmo, el islamismo y el cristianismo son religiones reveladas. En ellas las característica es que Dios viene hasta el ser humano y se le da a conocer. Los profetas, Mahoma, y Jesús son manifestaciones de Dios, presencia de su palabra.
Sin embargo, Jesús como verdadero hijo de Dios; él es Dios con nosotros. Jesús muestra la personalidad de Dios, de un Dios que ama. Que asumió la culpabilidad del hombre, que comprende al hombre, que lo sana, y que con su palabra y sus obras muestra el camino, la verdad y la vida.
Nuestra opción religiosa es Jesús, en él encontramos el sentido de nuestra vida, en él reconocemos el plan que tiene sobre nosotros.
